Ser o no ser, estar o no estar
No hace mucho tiempo, uno pertenecía a un colectivo muy cerrado, eran ocho, con ocho bastaba, con el paso del tiempo pasaron a siete, luego a ocho de vez en cuando, luego a nueve pero quedaba un grupo cerrado de seis. Más adelante, se paso a cinco, el cerrado, el abierto se agrandó en dos más, nueve en total. Finalmente el grupo, desde hace tan sólo seis meses y medio se ha quedado en tres-dos-uno, segun el dia de la semana.
Uno, cuando se va de casa, crea su propio grupo, al principo de dos y luego va creciendo, pero al principio, cuando dejas casa porque uno lo ha decidido, vas desapareciendo, pero no te vuelves transparente, te haces transparente.
Uno tiene unas prioridades, sin dejar de lado al grupo inicial, o a los diferentes componentes del grupo, y con el paso del tiempo uno se da cuenta de lo que ha ido creando: su propio grupo, una familia propia.
Se como se siente más de uno, yo decidí dejar de hacerme transparente y llamo a los componentes del grupo, o voy a comer cada martes, y cuando no me requiere mi familia – los dos futuros tres – procuro satisfacer mis necesidades de vínculos, los mios y los de mi mujer.
Cuando podemos realmente estar el uno por el otro, lo estamos y si no, pues hacemos una escapadita a ver a los jefes, aunque estén lejos, pero si no lo haces, te vuelves transparente, y entonces piensas que por volverte te hacen.
La frase los de casa no me ha gustado nunca, pero lo entiendo. Durante mucho tiempo pensé, ¿por irme de casa he dejado de formar parte del grupo? ¿de ser hijo? ¡NOOO!. Tomé una decisión, pero los vinculos los debes mantener. Y me arrepiento de haberme enterado de cosas dos dias antes de hacerse, o cuando ya se han hecho.
Yo elegí irme de casa, no porque estaba mal, estaba de pi mater, sino para crear mi propia familia, pero que no solo está en las cuatro paredes de casona, están en casa, en Seva, en rector, en gràcia, en terrassa y en finestril… Y no creo que por la cabeza de nadie se haya pasado la posibilidad de pensar que cuando uno se va de casa se olvida del grupo, o ha dejado el grupo.
Yo procuro saber de todos, estoy seguro que más de uno sabe de que color es la habitación de J” sin haber hablado con él o ella, o de la necesidad de ir Ikea o de la cantidad de peso que ha ganado uno en dos dias o la otra en diez…
Alguien decía por ahí que Má lo sabe todo, cierto y de todos.
Se que no llamo a todos, pero no por eso los considero transparentes, se que están ahí, dónde estan y que están bien, y si no lo he dicho alguna vez es por que pienso que lo saben: estamos aquí.
El hacer cosas en familia siempre me ha gustado y hecho de menos aquellas reuniones en Sigüenza, tios contra sobrinos, o juerguillas, pero dado que uno se hace transparente ya no se hacen. En más de una ocasión he tenido envidia de la familia política: la Iaia reúne una vez al año a todos, se reunen previamente, son muchos los componentes de este grupo (25 camino de 26), que requiere una organización y cuadre de agendas que ni explico, pero la de veces que me gustaria reunirme con todos y decidir un fin de semana e irnos por ahí a disfrutar de la compañía, de las cosas que pueda dar el lugar escogido.
No se acerca buena época, pero un fin de semana largo de marzo o abril, todos juntos a Valencia – la Ciutat de les Arts i les ciències me encantó – no sería mal sitio u otro donde descubrir castillos, o tiendas desconocidas y cenas en familia, con algún que otro lloriqueo de fondo, o partidas de parchís…
Y alguien dirá: si está Seva, ¿para qué Valencia u otro sitio?, pienso en la aventura, en las salidas a descubrir cosas conjuntamente, sin agobios, sin ligaduras de ir aquí o allí, no sé, estaría bien… Yo llevo haciendo salidas anuales desde hace ya tres años, y a pesar de estar las celebraciones de algún cumpleaños, son 25 componentes, las salidas de tres-cuatro dias son diferentes… Hecho de menos una Escocia, o un Nueva York, y la lástima de haberme perdido, no por gusto, otras salidas. Pero con tiempo y sin tener que volar, hay muchas posibilidades…
Hasta
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